Primera reflexión – 7 de septiembre. La Valija de Fuego, Chapinero
- costurerocarcelari
- 4 oct 2024
- 2 Min. de lectura

“En los recuerdos [sensoriales] se puede trazar el conocimiento textil: la conexión entre cuerpo y objeto – los textiles como manifestaciones físicas de conexión: las lágrimas de dolor y felicidad, el sudor de la ansiedad y la emoción, ambas parte del ser y absorbidas por la prenda, percepción y afección, adentro y afuera, cuerpo y objeto entrelazados en la memoria” p. 123
Qué comprensión pueden darnos los textiles de los procesos de memoria?
La primera sesión del Costurero, llevada a cabo en la librería La Valija de Fuego, reflexionó alrededor de nociones de memoria de la protesta. La pregunta guía: ¿En qué lugar se ubica la memoria de la protesta?
Entre puntadas y prendas que no querían ser intervenidas (de las cuales hablaré más adelante) llegamos a hablar de lxs agentes y el lugar de la experiencia: “los actos de memoria significan algo para alguien”, dijo una de las participantes. En esta misma línea de conversación, vimos que los sucesos de la protesta tienen una fugacidad particular que parecen escapar de una construcción estable de memoria; los hechos pasan a ser parte de las personas que se agencian en estos espacios. ¿Cómo recuperar o recrear la experiencia de estas personas para poder recordar? Una participante nos contó, por ejemplo, que había realizado un muñeco de tela militar de Don Raúl Carvajal, ahora difunto, quien estuvo muchos años denunciando la ejecución extrajudicial de su hijo en la Av. Jiménez con carrera 7ma, en Bogotá. Entonces, la materia encarna el recuerdo de una experiencia perteneciente a la fugacidad de la protesta.
Es importante mencionar la reticencia que existe a alterar la materia que guarda memoria; esto ha significado un reto cuando se les propone a las personas intervenir las prendas de las cuales nos cuentan historias. A este espacio llegaron 4 prendas: una chaqueta compañera de manifestaciones, una tula relacionada a Palestina, una camisa cruda y un saco negro. Sólo estas dos últimas fueron intervenidas. Hacia el final de la sesión, la conversación giró hacia el pertinente desligue de la memoria como algo sacro y la relevancia del registro personal. Y en este registro personal tan corpóreo y carnal (piénsese en las prendas y lo que éstas guardan), la memoria como lugar del presente, en donde se genera una conexión entre el suceso acontecido y la voz que ahora lo narra. En mis anotaciones escribía preguntas como ¿Qué lugar componen las manos y la creación en esta narración? ¿De qué forma nos habla la materia? ¿Qué conexión tiene un brazo en el que fueron anotados nombres, celulares y cédulas por miedo al abuso o la desaparición con el acto que realiza en el presente, de bordar un símbolo alrededor de la memoria? Y en las relfexiones de la autora, la respuesta: “el hilo que compone la historia de pasado y presente proviene de la misma madeja, en donde historia y vida son la misma.” P.125




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