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Septiembre 7. Bogotá. La valija de fuego. Nada me será negado.

  • costurerocarcelari
  • 4 oct 2024
  • 2 Min. de lectura

Volver siempre traerá nuevos retos, nuevas emociones y facetas por descubrir. Este proceso va mucho más allá de la investigación, no ha interpelado en nuestra dimensión más humana y relacional, al menos yo, he estado aprendiendo todos los días algo nuevo gracias a esta invitación a soñar. 


Siendo este el primer encuentro, solo puedo estar agradecida con este equipo grandioso y con el cuerpo que me permite estar y hacer en un espacio colectivo como este; mi primer pensamiento sobre el tema a trabajar fue que nadie puede arrebatarnos lo vivido y lo nombrado, porque la memoria es nuestra. 


A partir de esto, y lo conversado en la sesión me parece importante reconocer que la memoria siempre tiene agentes, pero sobre todo es necesario conocer a los agentes más allá de sus relatos, esto puede ayudarnos a entender mucho de la construcción de la memoria y las formas en las que esta se expresa. 

Eso también me ha hecho pensar sobre la diversidad en la memoria, que puede tener múltiples expresiones y nunca contará lo mismo, porque el relato como quien lo acuerpa, se transforma constantemente. Quien pinta habrá tenido que atravesar por un proceso de reflexión-creación que le permita plasmar una imagen –aunque estática– vigente a lo largo del tiempo, al igual que quien decide bordar, está bordado su propia palabra, la imagen construida y su percepción; esto mismo sucede con las letras y los ritmos, todo comparte la intención de contar, de expresar y/o exteriorizar. 


En la sesión, también reflexionamos sobre la censura y el impacto —casi inevitable— de esta en la construcción y reproducción de la memoria. Este es un país en el que tan diversas han sido las expresiones de memoria como sus formas de censura, se criminalizan los cuerpos, los textos, los textiles las pinturas y las canciones, porque se censura todo curso de la vida que no transite por el camino de lo que está dado, de la ley y del Estado. Sin embargo, esto no ha sido ni será suficiente, porque la memoria nos pertenece, y no podrán borrar lo vivido, lo nombrado y sobre todo, lo alcanzado. 


Finalmente, un apunte sobre el hacer que me había estado rondando, es que cuando la gente se sumerge en el bordado, la palabra fluye mucho más, es como si el hacer téxtil facilitara la reflexión y la construcción de nuevas ideas, todas muy pertinentes, todas muy potentes.



 
 
 

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